La literatura y sus propias historias de trasfondo con el cannabis

Conocido por ser uno de los escritores más relevantes de la literatura en nuestro país, ya se encontraba en sus días consumiendo cannabis sin que esta haya sido semillas feminizadas de marihuana, como se hace en la actualidad con fines terapéuticos, y todo a principios del siglo XX, cuando su uso no era ilegal. Tal personaje es Ramón María Valle-Inclán quien fue oriundo de Vilanova de Arousa (Pontevedra) y nacido el 28 de octubre de 1866. Se trata del autor de Luces de Bohemia y Tirano Banderas, quien además consumía cannabis con el fin de mitigar los dolores que le eran producidos por un papiloma que tenía en la vejiga.

Cuando observamos alguna imagen de Ramón María Valle-Inclán, ello nos traslada a lo que en la actualidad se conoce como un hipster. Su barba larga, con anteojos redondos acompañados de una boina, una vestimenta bastante cuidada, su cabello rapado, pero tambien podia ser una melena larga, de acuerdo al momento. Es que en este autor se encontraba toda la bohemia literaria de España cuando el escritor modernista era muy joven. Pío Baroja, Rubén Darío y Manuel Machado también conformaron esta lista y pertenecieron a este movimiento durante su juventud.

Y aunque pueda resultar un tanto complicado entenderlo, se puede ver de acuerdo a los registros con lo que se cuenta, que este escritor desde sus primeros años se caracterizaba por ser un viejoven, pues no le agradaba el desorden de la vida bohemia, por lo que era más proclive a la rectitud y a la disciplina. Se conoce que este dramaturgo, poeta y novelista no era atraído por la etiqueta y la moda, en líneas generales, ya lo traía a colación su nieto, Joaquín Valle-Inclán, inmerso en una biografía que fue publicada recientemente, y lo que coincide con el 150 aniversario de su nacimiento.

Tal publicación denominada Ramón del Valle-Inclán. Genial, antiguo y moderno. Refleja que el mismo se encontraba alejado de la vida caótica, marginada o llena de hábitos inmorales, Valle Inclán era, “un dandi, un tradicionalista, una persona de orden”, si bien el dinero no le sobraba, si le gustaba llevar una buena vida. Algunos biógrafos se han encargado de relatar cosas que no se ajustan a la realidad del autor, sino que se encuentran contrastadas.

Algunas de ellas es que él no siempre fue de izquierda pues tuvo un episodio carlista, se acercó al anarquismo y también apoyó la II República. No era una persona atea, sino era más bien religiosa. No era una persona pobre, ya que su nivel de vida se encontraba por encima de la vida de los madrileños de la época. No se puede dejar a un lado el hecho de que se le llegó a demonizar su consumo por las sustancias psicoactivas, pero de acuerdo a los registros de su nieto, el comenzó su consumo de cáñamo índico, que también es conocido como hachís en 1908 por prescripción médica, debido a que tenía papilomas en la vejiga, que le producían dolores, y solía consumirlo fumado o en píldoras, Para dejarlo 1926.