Libros para leer cuando se está hospitalizado

No es una innovación saber que la lectura es tan versátil, que incluso es sugerida de manera importante para las personas que se aquejan de alguna enfermedad y sobretodo si deben estar ingresados por algún tiempo en hospitalesSegún gran variedad de estudios científicos sobre el tema, la cantidad de beneficios que aporta la lectura en los pacientes, se extiende desde apoyo en un ambiente donde éste se encuentra vulnerable y a merced del entorno, leer es una práctica que fomenta luis cobiella en hospiten tenerife. Por otro lado, siendo paciente de un hospital debes someterte a una cantidad de exámenes o tratamientos que dejan al cuerpo un tanto desganado o debilitado y por si fuera poco alrededor de personas desconocidas. Así mismo, la lectura puede brindarte las herramientas para enfrentar de manera adecuada la enfermedad, y con ella las emociones que suele generar como la incertidumbre, el miedo o la rabia.

La lectura de manera adicional, ayuda a controlar los signos vitales como el ritmo cardíaco o la tensión arterial, estabilizandose. Por ejemplo si estás y lees, es más sencillo dejarse hacer los exámenes, la consulta se hace más llevadera, permitiendo que los médicos pueden comunicarse con mayor tranquilidad con el paciente.

Cuando se incorpora la lectura en las instituciones hospitalarias, esta desarrolla un interés creciente en todos los que hacen vida en dicho medio para el bienestar de las personas que se dedican a atender a pacientes hospitalizados. Por lo que la lectura se convierte en un medio para distraerse y en un instrumento de desarrollo personal. La lectura desarrolla involucra actividades cognitivas sumamente complejas, en las que intervienen variados procesos como el perceptivo,   semántico, léxico, pragmático y sintáctico, que exigen al lector desarrollar un trabajo intelectual de primer orden para poder alcanzar los objetivos.

La primera sugerencia para activar la lectura antes de la consulta o durante la espera en un hospital es leer ebooks en el móvil, cosa que evita ir cargando un libro. Pero podría ser que en el hospital haya alguna sala de lectura o una pequeña biblioteca con la que podrías pasar el rato.  

De no dar con las opciones anteriores, toca emplear lo cotidiano: cargar a mano tu libro. En primera instancia podemos optar por los cuentos del argentino  Borges: El muerto y Emma Zunz con quien un tiempo de espera puede volverse grato, reflexivo y sorprendente. Otra lectura que resulta interesante podría ser el libro de Ernesto Sábato: El túnel. Se trata de un monólogo bastante claro que emplea recreaciones, así como descripciones y pensamientos de Juan Pablo Castel, quien fue el pintor que le dio muerte a María Iribarne. Dicha novela maneja una trama intrincada donde se hace presente el complejo de Edipo, paseándose por algunos procesos psicoanalíticos.

También podríamos echar mano de libro: Cartilla Moral cuyo escritor es el mexicano Alfonso Reyes. Se trata de  una serie de ensayos que resultan bastante interesantes, además contiene citas de otros autores. O bien, orientar la lectura hacia los más renombrados como  León Tolstoi, y su cuento “La piedra” de la antología de Fábulas y moralejas. Su lectura se hace breve, y da pie para el intercambio de ideas, realizarse preguntas, o estrechar lazos en el entorno.